Vacaciones de invierno 3: termas y relajo

En nuestro segundo día en Los Lleuques decidimos abandonar la calidez y comodidad de nuestro alojamiento para irnos a la calidez y comodidad de las termas.

Viniendo de una zona termal como es la región de Los Ríos, teníamos expectativas concretas sobre el servicio e instalaciones. El Parque de Agua de Nevados de Chillán se encuentra al lado del Hotel Alto Nevados, donde se reúnen los amantes del ski, snowboard y el powder. Cuenta con estacionamientos y zonas de servicio, así como un bar y una cafetería, que lamentablemente para nosotras estaba cerrada por ser temporada baja.

El valor de los tickets varía según la temporada, edad de los visitantes y del plan que elijas. La temporada alta es en pleno invierno (julio), y la baja desde agosto hasta diciembre. Los planes son Regular: acceso a las 3 piscinas al aire libre; y Full: el anterior + acceso a la piscina techada. Los precios por edad son según los siguientes rangos: niños de 5 a 12 años, adultos de 13 a 59 años y adulto mayor de 60 en adelante. Finalmente, las piscinas funcionan desde las 09:00 a las 21:00 y, al menos durante nuestra visita, no pasan o arriendan toallas o batas.

Tal vez sea que nos habían hablado con demasiado entusiasmo de estas termas, pero no fue una experiencia particularmente memorable. Ciertamente el entorno es bello y la nieve rodeándote le da un atractivo superior a la cálida temperatura de las piscina. Si vas a esquiar, estoy segura que una mañana en las termas luego de intensas jornadas deportivas ha de ser un premio para el cuerpo para recomendarle a todos.

Luego de mantenernos en remojo un rato, viendo a una familia brasileña hacer las delicias de la vida saltando de la nieve al agua caliente y viceversa, fuimos al Hotel Alto Nevados. La infraestructura es moderna y pensada en alojar a amantes de los deportes de nieve, quienes replegaban las zonas comunes.

Teniendo en cuenta que estar quieto en el agua termal relajándose da más hambre de lo que imaginarías, fuimos a la cafetería. Sentadas en la barra disfrutamos de las vistas, la conversación y un chocolate caliente perfecto para el momento.

Probablemente este destino turístico de invierno es el más conocido en la zona central de Chile, y el de más fácil acceso para los extranjeros. Como no practico ninguno de los deportes de nieve (aún me duele la zona de aterrizaje al recordar intentos hace “muchosaaaaños”), no puedo juzgar la relación precio/calidad, pero sí puedo decir que está bien ubicado, cuenta con servicios turísticos de buen nivel y la zona además está bien posicionada con servicios complementarios, como el arriendo de equipamiento, indumentaria y hasta cadenas para las ruedas de los vehículos.

Lo que sí puedo juzgar es la atención y en ese ítem no tengo ninguna queja respecto del restaurant del Nevados y la Cafetería del Ato Nevados al menos. Sin duda la experiencia de atención que recibimos, a pesar de no ser pasajeras, fue un punto a favor para considerar algún día animarme a pasar un par de noches de prueba.

¿Viajaría solo para ir al Parque de Agua? No. Hasta hoy prefiero por entorno, instalaciones y servicios algunos centros termales de Los Ríos y Araucanía de los que les contaré en próximos posts.

Recomendaciones

  • Alojamiento: Pinto, Los Lleuques, Las Trancas e intermedios tienen oferta de cabañas a precios más bajos que los hoteles de la zona. Vale la pena considerarlos en caso de grupos grandes. Pero si tu presupuesto lo permite, sugiero probar un par de noches en el complejo Gran Hotel Termas de Chillán (ojo que está en remodelación hasta la próxima temporada invernal 2019) o en el Nevados de Chillán
  • El Camino: para quienes no tienen el hábito de conducir en nieve, la principal consideración es monitorear si es obligatorio el uso de cadenas y hacerlo a velocidad moderada. El camino desde Pinto hasta las termas está en buen estado y bien mantenido
  • Para comer: a pesar de haber visto bastante oferta de alojamiento, la oferta de restaurantes o cafeterías es mucho menor a lo que supusimos que podríamos encontrar. En la ruta hay locales interesantes para probar con precios accesibles, además de los restaurantes y cafés de los hoteles, pero al parecer lo más común entre los visitantes es comprar en los comercios de la zona y cocinar en las cabañas. Hay varios pequeños mercados con variedad de productos para lograr la misión, incluyendo una copa de vino para acompañar la comida
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