Machu Picchu 1: llegar a Cusco

Hace unos quinientos años atrás, viajar a Cusco implicaba caminar cientos de kilómetros por alguno de los caminos de la compleja red creada por el Imperio Inca. Actualmente, basta con tomar un avión en Santiago que hace escala en Lima, y hacer trasbordo en Lima a otro avión con destino a Cusco. En este caso, el viaje nos tomó 7 horas y no tuvimos ningún contratiempo en los vuelos… aunque todo comenzó mucho antes, y con un par de “detalles” que hoy podemos decir que le dieron “condimento” al viaje.

Como ya les he contado en post anteriores, vivir en Valdivia tiene puntos negativos en cuanto a conectividad: estamos a 845 km del principal aeropuerto internacional del país y contamos con clima templado-lluvioso. Esto significa que los aviones pueden tener problemas con la lluvia, el viento o la neblina para aterrizar, despegar o cumplir sus horarios, y que viajar en bus a la capital nacional implica 9 a 10 horas destinadas sólo para ese traslado. En septiembre (mes que hicimos este viaje) la metereología local está lejos de ser confiable como para ajustar un itinerario internacional, por lo que optamos por ir en bus. Lo peor parecía ser viajar durante el día, pero elegimos la empresa Tur Bus porque desde su terminal salen buses hacia el aeropuerto, y así nos evitaríamos el tiempo y el pago de contratar transfer o taxi.

Lamentablemente para nosotros, en particular para la co-editora de estos post tuvimos un problema logístico por parte de la empresa de buses, pues vendieron al menos tres veces el asiento que ella tenía asignado desde Valdivia y el auxiliar del viaje no sabía cómo solucionar el problema. Ahí estábamos todos los pasajeros, mirándonos las caras mientras pasaban los minutos, porque obviamente nadie se quería bajar. Luego de solucionar el impasse, ofrecer disculpas y aguantar los reclamos, el bus partió y tras interminables 11 horas de viaje desde la Perla del Sur, llegamos a Santiago.

Nuestro vuelo salía a las 05:20h desde Santiago (LA 636 de Latam), el llamado de embarque era a las 04:35h, por lo que muy ordenadas llegamos al aeropuerto a las 23 hrs aproximadamente. Como quedaba un rato largo aún para el embarque, optamos por darle el uso más adecuado que los asientos de espera podrían tener hasta las 03:30h: descansar para el viaje.

Al fin, a las 05:00 figurábamos sentadas en nuestros asientos en el avión, listas para emprender el viaje al país vecino. Pensando en su deliciosa y mundialmente famosa gastronomía, nos volvimos a dormir, a pesar de lo incómoda que puede ser la clase turista… el sueño era más fuerte.

El vuelo fue tranquilo, y solo me llamó la atención que el transbordo en Lima implicó que retiráramos nuestro equipaje y saliéramos de un punto del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez (LIM), camináramos por fuera cerca de 100 metros, entráramos a otro punto del aeropuerto e hiciéramos la entrega del equipaje de nuevo. Había supuesto que sería un proceso más rápido, porque Cusco es un destino muy popular y eso significa filas larguísimas en el counter para entregar el equipaje, pero no fue difícil, ni nos perdimos, así que a las 09:15 h estábamos saliendo con rumbo al Aeropuerto Internacional Teniente Alejandro Velasco Astete (CUZ).

MP-02-03

Luego de retirar el equipaje pedimos un taxi hacia el Hostal “El Triunfo” y en retrospectiva, alojarnos ahí fue una excelente decisión. El hostal se ubica en pleno centro histórico de Cusco, en la calle El Triunfo, y tiene en su entrada un puesto de venta de pinturas en acrílico y óleo sobre tela que nos hizo dudar de si estábamos en la dirección correcta. Pero el letrero metálico adherido a la antigua fachada nos persuadió de entrar y subir las escaleras al segundo piso, donde se encuentra la recepción.

El amable recepcionista nos dio una habitación con la vista capturada en la foto a continuación. En ese momento no lo sabíamos con certeza, pero estábamos a pocos pasos de la Plaza de Armas, la Catedral, la Iglesia del Triunfo, el Museo de Arte Religioso y el Museo de Arte Precolombino, entre muchos otros lugares que aparecen en las listas de puntos de interés del centro histórico de Cusco.

Gracias a esa ignoracia pudimos detenernos unos pocos minutos a mirar por el balcón de nuestra habitación, para luego acomodarnos y refrescarnos unos minutos, y así estar listas para salir al llamado del almuerzo. Sabíamos que nuestra comida debía ser rápida para estar a las 13:00 horas en el punto de encuentro del City Tour que nos recomendaron en el aeropuerto y el taxista que nos llevó al hostal: Media Día por Cusco recorriendo 5 de sus principales atractivos arqueológicos.

Tuvimos buena suerte, porque frente al hostal está el restaurant “Los Tomines“. Eran las 12:15h aproximadamente, por lo que en cuanto nos sentamos acribillamos al mesero con preguntas sobre si alcanzaríamos a almorzar, el menú y otras alternativas si no alcanzábamos a comer ahí. Él, todo buena voluntad y gentileza, asumió el desafío y nos ofreció un plato de pescado a la plancha y verduras salteadas. Prometo que no es exageración si digo que nos tomó el pedido, puso los cubiertos y los panes de cortesía en la mesa, tomó otro pedido y les puso la mesa, y volvió con nuestros platos servidos. No pasaron 5 minutos.

Por si lo anterior fuera poco, la comida estaba EXQUISITAMENTE PERFECTA, y como obviamente nos quedó tiempo, el mesero nos sirvió, también de cortesía, unos vasitos de bajativo de pisco en los que se habían macerado una variedad de menta que crece en Perú llamada “Muña”. Terminamos el almuerzo con un último traguito de pisco en el que se habían macerado hojas de coca “para evitar el mal de altura”, nos dijo el convincente mesero mientras nos daba tips de la ciudad.

MP-02-06

Con el corazón rebosante de felicidad por la comida maravillosa, la grata atención y el hermoso paisaje histórico que nos rodeaba, caminamos hasta la Catedral. Ahí nos reunimos con el tour operador con quienes haríamos un city tour por 5 de los principales atractivos turísticos de Cusco. El punto de reunión ya era un lugar atractivo de por sí, la Plaza de Armas de Cuzco, aunque se encontraba en ese momento en restauración de algunos edificios, pero gracias a ese trabajo habían instalado paneles informativos que mostraban grabados de cómo se veía la ciudad en el período de mayor esplendor de las construcciones coloniales.

Ahí debíamos esperar a que se reuniera el grupo, mientras comenzábamos a disfrutar de cada ladrillo, pared, adoquín e historia que nos rodeaba. Sobre los cinco lugares imperdibles que conocimos… les contaremos más en el próximo post.

Recomendaciones

  • Volar de madrugadasi el sueño es sagrado para ti NO LO HAGAS. Ciertamente esta decisión nos pemitió aprovechar al máximo cada hora que pasamos allá, pero caminar toda una tarde con menos de 5 horas de sueño pasa la cuenta.
  • Servicios turísticos: en la breve experiencia entre el aeropuerto y el city tour solo recibimos buena atención. Gente amable que sabía responder las dudas típicas y hacer las sugerencias oportunas. No te quedes con preguntas sin hacer.
  • Hostal El Triunfo: además de la excelente vista, contamos con camas cómodas, baño privado y agua caliente por un precio más que módico. Fue la mejor elección de todo el viaje, sin duda.
  • Comer: después de la experiencia de todo el viaje quedé convencida que la primera muestra en Los Tomines fue solo el inicio de conocer sabores que apenas conocemos como espejismos de lo que hay allá. Es el mejor pescado con verduras que he comido hasta la fecha.

Puedes seguir las aventuras de la co-editora de estos post, Carolina Risco, en su cuenta de Instagram.

Anuncios

Un comentario en “Machu Picchu 1: llegar a Cusco

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s